El corazón partido. Pensar que solo por una maldita lucha política ¡A mi se me ocurre! ¿A quién más? Habiendo tantas otras cosas por las que preocuparse! ¿Qué no daría por ser como el Negro? ¡O cómo Juan…! ¡Juancito! Él sí que la tiene clara, no se amarga por pavadas. Creo que la última vez que lloró fue cuando se le murió la vieja.
En cambio yo… ¡Yo sí que soy un tipo jodido! En esas largas noches que paso en vela como la de ayer, entre birra y birra me pregunto una y otra vez cómo es que me metí en este quilombo.
Capaz la culpa la tuvo el tío Emilio. Yo era un pibe, 14, 15 años…, y el loco me charlaba, me charlaba…Que los trabajadores, que las ocho horas, que la justicia social. ¡Fue ya hace tanto viejo! Vaya a saber uno por qué, pero me acuerdo como si fuera hoy de aquella mañana en la que me llevó a la plaza a “Luchar por el General”. ¡Claro que ahí empezó todo! Después pasó la vida, los años de militancia, los avances… ¡y qué avances! , las victorias, la derrota… ¡Puta que lo parió! ¡Vez lo que te digo! ¿Cómo no voy a estar jodido si con solo acordarme se me pone la piel de gallina?
Mi pregunta es, viejito, ¿Qué me vengo a hacer problema por estas cosas? ¡A esta altura! ¡79 años cargo hermano! Que no duerma por el maldito dolor de huesos, por no saber si este mes cobro o no cobro la jubilación, te creo. Que pase noches interminables sin poder pegar un ojo pensando en Concepción y en cómo mierda acostumbrarme a que ya no la tengo más, la admito también. Ahora, joderme un miércoles hasta las cinco de la mañana para ver que joraca deciden estos hijoeputa, ¡Esa no me la perdono!
Y pa’ colmo, como si uno estuviera para malas noticias, perdimos otra vez. Está bien, te lo acepto, ya las cosas no son como antes. Pero dejame decirte algo y me dejo te pavadas, te prometo que me voy a poner el agua para unos mates. Hoy viejo, a los 79 años, cuando escucho, cuando leo, cuando hablo de política, me sigue hirviendo la sangre en las venas. Y el corazón, ese corazón más muerto que vivo que tengo, late más fuerte. Y cuando perdemos...cuando perdemos viejo, se sigue partiendo en dos.