5 de marzo de 2008

Solo las doce y mis párpados que luchan débiles, intentando ganarle a la fuerza de gravedad. Mi cuerpo entumecido que duele, que grita pidiendo un masaje, una caricia al menos, un año de sueño interrumpido o algún consuelo similar. Pero nada.
La más cansada es quizás mi mente, sufre casi a la par de los latidos de mi corazón. Sobredosis de estímulos, me atrevo a diagnosticar. Demasiadas imágenes, demasiadas palabras, demasiados ruidos los que la atormentan. Me atormentan, quise decir… ¡Lo que daría en ocasiones por deshacerme de la propiedad privada de mis pensamientos!

Entonces la música, y con ella la calma. Entonces los acordes de la guitarra del mágico Silvio y su gloriosa pluma. Entonces aquel estribillo que comienza como un tímido susurro y más tarde llena todo mi espacio con sus vibraciones. Hasta mis huesos ya se sienten mejor. La paz de nuestra desquiciada alma a veces está tan cerca, a la vuelta de la esquina, en un verso, en una sonrisa, en una mirada…en la simpleza de cerrar los ojos para escuchar una canción propicia.

2 de marzo de 2008

El miedo : ese viejo amigo de los políticos mediocres.

"Son las tres de la mañana, y tus niños están seguros y dormidos","Pero hay un teléfono en la Casa Blanca, y está sonando", "algo está ocurriendo en el mundo" "Tu voto decidirá quién atiende esa llamada". Se trata de elegir, según la grabación, entre alguien inexperto o "alguien que ya conoce a los líderes mundiales, que conoce el Ejército, alguien que ha sido probado y está listo para llevar el mando en un mundo peligroso".
"¿Quién quieres que responda al teléfono?"

¡Cómo disfruto y a la vez odio los últimos días de una campaña política! Este tipo de situaciones logran sacar lo mejor y lo PEOR de los políticos que pelean la contienda electoral, y de sus equipos publicitarios, claro.

En este caso vemos el intento desesperado de Hillary por poder conquistar las internas de Texas y Ohio. Se juega a vida o muerte después de la seguidilla de derrotas inesperadas en varios Estados. Pero las cartas que se juegan en momentos de desesperación pueden ser peligrosas (¡Como el mundo según la candidata demócrata!).

Más allá de las elecciones en el país del Norte que , sinceramente, no puedo saber en que grado influirán la cotidianidad de países como el nuestro, me interesa analizar este caso como un clarísimo ejemplo del tan frecuente uso de un antiguo recurso: instaurar el miedo, provocar terror, pánico. Este recurso se suele utilizar
para generar actitudes irracionales en las personas y, principalmente, para paralizar a una sociedad. El miedo te frena, te estanca, te incita a esconderte en el sótano o en el fondo de tu casa , te impide pensar y actuar. Se ha usado cientos de veces en la historia de la humanidad, y lamentablemente jamás pasa de moda. Justamente por eso, cuando me preguntan a qué le tengo mucho miedo, suelo responder "al miedo".

Hobbes decía que la sociedad está fundada por el miedo, el peor de los miedos : el miedo a los otros hombres. En su autobiografía Hobbes decía: “El día en que nací mi madre dio a luz dos gemelos: a mi y al miedo”. Toda la propuesta política de Hobbes está impregnada del miedo originario con el que el hombre nace. Miedo a los demás hombres. Homo homini lupus. El hombre es un lobo para el hombre, señala en su conocida fórmula.

Lejos estoy de coincidir con esta hipótesis (que claramente esbozó a fin de justificar el Estado absolutista) y menos aún , con su negativa concepción de los hombres. Desde mi perspectiva el miedo no genera vínculos sociales, genera hombres solos y aislados. El miedo a lo diferente, el miedo al otro, es la base de la Derecho Penal del Enemigo. El miedo al terrorismo, la excusa que encontraron los yanquis para invadir a Irak con el apoyo de gran parte de los estadounidenses. El miedo que impregnó en nuestros hogares la maldita dictadura en la Argentina y su consigna favorita grabada a fuego en nuestros oídos :"No te metas", lo que a muchos frena de "participar" , aún hoy, después de años de democracia .

Cierro , volviendo al disparador de estas reflexiones, con la respuesta:
"lo importante no es quien conteste la llamada, sino si el que coge el teléfono es capaz de juzgar la situación adecuadamente"."De hecho", afirmó Obama, "tuvimos un momento de teléfono rojo cuando se tomó la decisión de invadir Irak. Y la senadora clinton dio la respuesta equivocada, George Bush dio la respuesta equivocada, John MacCain dio la respuesta equivocada", esgrimió el senador, de postura crítica con el ataque estadounidense a este país."Cuando esa llamada sea contestada, ¿No debería ser presidente el único que tenga el juicio y el valor para oponerse a la guerra en Irak desde el comienzo?"