31 de enero de 2009

Discépolo y la lluvia.

Dicen que Discepolín decidió suicidarse con su primer amor , tirándose al río. Discepolín la esperó en la Costanera. Llovía torrencialmente y el retraso se hizo largo, hasta que apareció por fin la presunta suicida y ¡ de paraguas! Discepolín frustrado le dijo entonces : "Andá, andá. ¡Viví...!.



Jauretche recuerda estas palabras en una crítica a Julián Centeya , quien contaba esta anécdota en su obra "Discépolo y su época". Ya volveremos con esas historias, pero no me digan que no es una gran cita para un día lluvioso.


Autor de la foto

14 de enero de 2009

Algún lugar encontraré...!

Nos veremos en la calle o en conciertos...
y en Febrero los espero por acá.

No se olviden que la noche es la propicia
.

-Ya puedo respirar el aire de mar y no me acuerdo de (casi) nada.-

12 de enero de 2009

Resumiendo, estoy jodido.



Ella se fue. Extraño desesperadamente sus cabellos rojos, su música molesta al despertar cada mañana. Su ropa desprolija decorando mi habitación.

Recién me llamó Roberto, quería saber cómo estoy. Tirando viejo, tirando. ¿Qué le voy a decir? Tirando mierda por todos lados. No soporto llegar cada tarde, a las siete...ocho, cuando logro escapar del laburo, y tener la maldita certidumbre de la soledad. ¡ Cómo se te da vuelta la torta viejito! Ayer nomás pedía libertad, me quejaba de sus cuestionamientos, le escapaba a los eternos Domingos en lo de sus viejos, moría por estar solo en en depto.

Mirame ahora, ¡mirame! Hasta Herminia la vieja del sexto se compadece de mi. El otro día me paró en el ascensor para invitarme a comer un día de estos, "venite y te cocino algo que te guste nene" ¡Ni en pedo pruebo un bocado de esa vieja amarillenta!

Es llegar, prender la luz, abrir las ventanas para que se ventile un poco ese maldito olor a humedad. Casi inmediatamente poner la tele, no vaya a ser que el matrimonio del cuarto B crea que estoy solo y otra vez me toquen el timbre "para saludar". Sí, es eso, yo nunca le tuve miedo al silencio.

"La vida es bella", me decía mi abuela en esos días que me venía triste, enojado por algo. ¡Así que la vida es bella abuela! Veintidós años pasaron ya desde que te fuiste y más de una vez hubiese dado la vida por tenerte enfrente otra vez. Por preguntarte dónde y cuándo se me escapó la belleza, en qué rincón dejé mi vida...Te pediría un café con leche de esos gigantes que solo vos sabías hacer y me largaría a llorar en tus brazos como un niño.

No sé si la extraño o la odio más. El peor momento es la cena: me molesta endiabladamente comer solo, mirando mi reflejo en el vidrio. Solo puedo pensar en vos y ese idiota abrazados en la playa. Cada bocado es un hachazo en la espalda desde aquella puta cena en la que me dijiste "me voy con Héctor" ¡ Y a mi qué carajo me importa si en el silencio de la noche él se inspira y te escribe poesías! Yo en el silencio de la noche me siento un imbécil , solo y patético. No abuela, para los tipos como yo no existe eso de la vida es bella. Claro que no.
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* Guarujá, Sao Paulo, Septiembre de 2008 ( Fragmento de una novela en cocción).

7 de enero de 2009

De carne somos.


¡Qué barbaridaddd! o “¡Cómo un segundo te puede cambiar la vida Silvia!

Ayer era un día soñado. De esos en que todo parece estar maravillosamente bien. El sol brillaba, el aire fresco, los pájaros cantaban canciones de Las Pastillas del Abuelo. Exacto, un amor. A media mañana tomé la decisión que, sin saberlo, me llevaría a la fatalidad: me fui en bicicleta a la carnicería.

Así fue que llegué a la puerta del tradicional comercio vacuno de mi barrio. Dejé la bici apoyada sobre la pared de afuera (bien a la vista claro, no vaya a ser que algún avivado viniese y me la piantara). Entré, saqué número, y me senté a esperar. ¡Hayyy de mí! Ignoraba, aun entonces, la desgracia que estaba a punto de suceder.

Luissmiguel sonando en el aire debería haberme advertido de que algo andaba mal, pero distraída proseguí con mis elucubraciones. Lo típico para una carnicería, ustedes comprenderán: ¿Compro 300 gramos de lomo o de marotilla?Marotilla, ¡qué gran palabra! Bueno eso, y un pedazo de puntaespalda o punta-de-espalda, ¿Cómo se dirá? Y,y…ya sé, voy a comprar un poco de molida que está lindo el día para hacer unas hamburguesas a la parrilla e invitar a los pibes a la pileta…y cosas por el estilo. Entonces, en el que se trasformó en el momento más carnal de toda la mañana, me despertó de mis profundos pensamientos la voz ronca de ese animal vestido de blanco y con la frente un poco húmeda de transpiración: Su turno, ¿Qué va a querer, señora? Sí, leyeron bien, dijo SEÑORA. Le compré, pagué y me fui por donde entré. Enojada no es la palabra, estaba cruzada, indignada con la vida, casi en llamas.

Menos mal que en este mundo todavía queda gente decente. Los piropos de los muchachos del camión me devolvieron la sonrisa, esa seguridad en mi misma que siempre me caracterizó, hasta ese toque de gracia femenina que es imposible de actuar, que simplemente está o no está. Gracias a la providencia que existen los repositores de Coca Cola. Para algo tenía que servir la maldita bebida capitalista.-


Como dijo De Vasconcelos,“La civilización termina donde comienza la carne (asada, agrega él innecesariamente)”.

5 de enero de 2009

Nunca fuí una chica ambiciosa.

El spleen de París
Any Where Out of the World

de Charles Baudelaire


La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama. Este querría padecer junto a la estufa y aquél cree que se curaría frente a la ventana.

A mí me parece que estaría bien allí donde no estoy, y esa idea de mudanza es una de las que discuto sin cesar con mi alma.

«Dime, alma mía, pobre alma enfriada, ¿qué te parecería vivir en Lisboa? Allí hará calor, y te estirarás como un lagarto. La ciudad está a la orilla del agua; dicen que está edificada en mármol, y que tanto odia el pueblo a lo vegetal, que arranca todos los árboles. Ese es un paisaje para tu gusto, un paisaje hecho con luz y con mineral, y lo líquido para reflejarlo.»

Mi alma no contesta.

«Puesto que tanto te gusta el reposo, con el espectáculo del movimiento, ¿quieres venirte a Holanda, tierra beatífica? Tal vez te divirtieras en ese país cuya imagen has admirado tantas veces en los museos. ¿Qué te parecería Rotterdam, a ti que gustas de los bosques de mástiles y de los navíos amarrados al pie de las casas?...»

Mi alma sigue muda.

«¿Te sonreiría tal vez Batavia? Encontraríamos en ella, desde luego, el espíritu de Europa enlazado con la belleza tropical.»

Ni una palabra. ¿Se me habrá muerto el alma?

«¿Conque a tal punto de embotamiento has llegado que sólo en tu mal te recreas? Si así es, huyamos hacia los países que son analogía de la muerte. ¡Ya tengo lo que nos conviene, pobre alma! Haremos los baúles para Borneo. Vámonos aún más allá, al último extremo del Báltico; más lejos aun de la vida, si es posible; instalémonos en el Polo. Allí el sol no roza más que oblicuamente la tierra, y las lentas alternativas de la luz y la obscuridad suprimen la variación y aumentan la monotonía, que es la mitad de la nada. Allí podremos tomar largos baños de tinieblas, en tanto que, para divertirnos, las auroras boreales nos envíen de tiempo en tiempo sus haces sonrosados, como reflejos de un fuego artificial del infierno.»

Al cabo, mi alma hace explosión, y sabiamente me grita: «¡A cualquier parte! ¡A cualquier parte! ¡Con tal que sea fuera de este mundo!»

Nota: Poema número 48 de El spleen de París (Los pequeños poemas en prosa).

Menos pizza con champán...más gárrafas y pañales.


La gran demanda desde hace rato viene siendo una : dirigir el gasto social a quienes más lo necesitan. Lo dicen el Escriba y Mendieta , y tantos otros. ¡Hasta Olivera!
No me vengas con que eso es proselitismo o que "la clase media quiere más justicia social de verdad, no que le cuenten el cuento" (Ana C. dixit). Sabemos que la clase media gusta de un keynesianismo especial. Igual que los bancos y entidades financieras en EEUU, pero ese es otro tema.
Focalicemos : los problemas mucha mucha gente siguen siendo los más básicos , y este gobierno no les da suficiente respuesta. Y ya estamos en el 2009, y ya es tarde para invitar a la clase media a la fiesta y servirles pizza con champán como en los viejos tiempos. En otras palabras: ¡Dejate de hacerle los filos a la rubia que hace rato de dio un cachetazo sonoro!


Cierren todo muchachos. Cancelen la cuenta de Blogger, apaguen el monitor y vayan a ver tele un rato, capaz que enganchan algo lindo. Definitivamente los K no visitan muy seguido la blogósfera...ni el conourbano bonaerense.

3 de enero de 2009

Balance K

Pasame el porrón..¿Ya se acabó? ¿Te traes otra, negra?
¡Cómo te gusta quejarte a vos eh! Se nota que la mirás de afuera, la platea siempre fue cómoda.
Sí, a mi también me encantaría que Néstor salga a la cancha hoy con todo el equipo vestido de rojo y viva el progresismo y la revolución pingüina. ¿A quién no? ¡Pero claaaro que lo de Rico es un papelón! ¡Yo no te lo voy a negar ! ¡Si no hay manera! Ahora, decime vos que la tenés siempre tan clara , ¿Es solo culpa del matrimonio no haber armado un buen equipo? ¿Y los de abajo? ¿Y todos los demás qué? Porque nadie levita en política y está jodido para recostarse sobre los tres diputados de Libres del Sur ...Y los compañeros de Carta Abierta son buena gente pero no alcanzan para callar a Clarín viste...
Me acuerdo cuando decían que con Cristina al mando Néstor iba a tener tiempo para armar algo lindo, reconozcamos que no le salió muy rico el guiso. Tampoco vamos a dejar libre de culpas al maestro mayor de obras. A mi tampoco me gusta nada como llevaron la batuta este último tiempo.
Fue un año jodido , hasta Massa lo admite.Y Argentina te guste o no te guste, está poblada de argentinos , no de bolivianos, ni ecuatorianos , ni brasileños. Aja..¡Hay que hacer política en este país ...!
¡Hayyyy! Si no fuera porque creo en la solidaridad entre los pueblos de Nuestra América, les mandaría el Cleto por encomienda, como regalo de reyes viste. No chee, no te rías , a mi de a ratos me da un poco de melancolía y ganas de llorar.
Sí,ya sé, claro que tenés razón. Pero escuchame bien: aunque se vengan tiempos difíciles hay que ser optimistas negrita, que la batalla no está perdida, todavía. Y a no desesperar, si nada funciona... ¡ siempre nos quedará Paris !