
No encuentro palabras para definir la euforia, la alegría. Solo sé que siento que el corazón me late, las ganas de saltar y gritar al ver las cosas maravillosas que logra la bendita Política. Sí, la Política, así con mayúscula, no la mierda que nos vendieron en los 90. La vieja política, la nueva política que estamos construyendo. La política que hacen miles de argentinos y argentinas que se levantan todos los días y dan la lucha en los barrios a pesar de todo. La de las organizaciones y movimientos sociales, sindicales, los laburantes , los intelectuales honestos , los blogueros empedernidos , los militantes. Y todas y todos los que se animan a soñar otro país pero no creen en las soluciones milagrosas, en los gobiernos perfectos e inmaculados, y no le tienen miedo al barro de la política, al barro de la realidad. De la vida.
Llega desde afuera la música de murga. Estoy en el complejo turístico de Chapadmalal, 1300 pibes y pibas de todo el país reunidos en un
encuentro por los Derechos de la Juventud. La noche está templada, calma, maravillosa, y ya mojé los pies en el mar.
Hay momentos de la vida que son como símbolos, momentos que marcan un quiebre, porque sabés que después de eso ya nada será igual. Esta noche es para mí uno de esos momentos. Por estar frente al mar. Por su significación, mi primera motivación para participar surgió en un encuentro de jóvenes como este, en otro de los complejos turísticos que mandó a construir Perón, el de Embalse, Córdoba. Porque tengo la suerte de reencontrarme con viejos compañeros que la siguen peleando, y la ganan. Porque me llena de energía ver tantos jóvenes disfrutando la vida y con esperanza a pesar de que a muchos la vida no les dio tanto. Porque la noticia ya llegó a la costa, la Presidenta de la Nación anunció la
asignación universal por hijo.
Sí es cierto Cristina, es un acto de estricta reparación. Igual que el hecho de que esa nena que conocí hoy a los 18 años haya podido conocer el mar.
Ahora más que nunca me dan ganas de bancar este Proyecto Nacional.Confirmo, una vez más,que mi vocación está acá. Que no quiero nunca dejar de militar por lo que creo. Que tenemos que unirnos más.
No Mendieta,
no nos vamos nada.