
Si yo fuera el Escriba diría que
esta mujer ,más allá de su sublime talento artístico, no mide ni un poquito .
Si fuera Tomás escribiría un maravilloso cuento que describa la Argentina gobernada por esta mujer un día o dos (!).
Si fuera Mendieta diría que no puede sorprendernos ni por un segundo que La Nación entreviste a este tipo de "inocentes" personajes tan afines a su línea política y que los giles de Página 12 tenemos mucho que aprender de ellos.
Si fuera Lucas hablaría de la República Unida de los Artistas, la última propuesta de Binner, y lo rico que me salieron los fideos anoche.
Si fuera Manolo, diría que los planteos de esta mujer harían levantar de su tumba al mismísimo Platón. (Su esperanza de cambio está depositada en los jóvenes, los únicos capaces de crear "una aristocracia de las ideas que eleve el nivel del pensamiento").
Pero como soy yo, sin el talento de ninguno los antes mencionados, me limito a afirmar que la justicia ,definitivamente, no reina en este mundo! (y esta conclusión no tiene nada que ver con mi condición de mendocina y nuestros bellísimos magistrados,eh!), oigan sino lo que dice la muy turra, porque no hay otra palabra:
¿Cómo ve la preparación de la Argentina, a poco de festejar el Bicentenario? "No veo ningún festejo. Es terriblemente pobre la importancia que se le está dando al Bicentenario. Me parece que se tendría que haber hecho mucho más hincapié en la independencia, que tendríamos que haber festejado todos los días desde que estamos en democracia. Habría que haber construido edificios y cosas que marcaran un hito. Se está haciendo muy poco y es demasiado importante como para dejarlo pasar así. ¡Son 200 años! Yo hubiera hecho algo para que quede, algo así como la estatua de la Libertad".
Y pensar que su obra esta presente en la
Casa Nacional del Bicentenario:
Marta Minujín, fotografía de la obra La pieza del amor en el atelier de la artista en Paris, 1963. Como dice la propaganda de Tang: NO SE LO MERECE!!!!!!