11 de junio de 2010

Hoy: PJ Delincuente, digo disidente


Disidencia

La disidencia consiste en la separación de una comunidad o de un partido del cual se era miembro. Un disidente no reconoce más la legitimidad de la autoridad (en particular, política), a la cual debía sometimiento.

El término « disidente » es así utilizado para calificar a una persona que contesta de manera más o menos radical al sistema político del país donde reside.


Origen del término

Disidencia proviene del latín dis-sedere («separarse de»), de ahí el sentido «aquel que está separado, alejado». Según el DRAE, disidir significa «separarse de la común doctrina, creencia o conducta»,[1] con lo cual incluso la herejía y hasta la locura se podrían considerar como formas de disidencia.

El término se utilizó para referirse a quien se desmarcaba de una doctrina religiosa o de un dogma, antes de ser aplicado al campo político e ideológico. A partir del siglo XVIII, el sustantivo fue empleado para designar a quienes profesaban otra religión fuera de la oficial. Fue usado por primera vez desde un punto de vista político en los años 1940, con el ascenso de sistemas totalitarios como la Unión Soviética y las democracias populares, para designar a los opositores de la ideología dominante de un país.[2] [3]

Definición

La disidencia caracteriza a una acción o a un estado. Por tanto, puede ser manifestada por actos, pero también puede ser igualmente un modo de vida o de pensamiento más interior que exterior. Las expresiones «vivir en disidencia» o «entrar a disidencia» remiten a una filosofía de vida, a un compromiso total de un individuo o de un grupo que asume todas las consecuencias materiales y espirituales de sus elecciones.

La disidencia es una actitud que no necesariamente está dirigida contra algo, sino que más bien implica un desacuerdo o una distancia tomada con un poder o una autoridad política. No entra forzosamente en conflicto directo, sino que se aleja, busca otras vías o espacios de legitimidad. De esta manera, el término «disidencia» se distingue de los términos «contestación» y «oposición», que indican una confrontación al interior mismo del sistema político en vigor.

En tiempos modernos, se ha utilizado este término sobre todo para referirse a quienes, por motivos de conciencia, asumiendo desventajas o incluso persecución, han alzado su voz desde dentro de países dominados por regímenes totalitarios, dictatoriales u opresores o que no permitían el desarrollo de ciertas minorías. En efecto, muchos de ellos han sufrido la pérdida de su puesto profesional (con el Macarthismo), la cárcel o el internamiento en campos de concentración, campos de trabajo (Aleksandr Solzhenitsyn) o en unidades psiquiátricas, el exilio, la tortura o incluso la ejecución.

En algunos casos, se trata de personas que apoyaron el régimen totalitario, incluso siendo miembros del partido que lo sustentaba, y luego se apartaron de él. Con frecuencia, se utiliza este término de manera colectiva, para definir al conjunto de personas disidentes con una sociedad determinada o alguno de sus ámbitos, aunque no lo hagan necesariamente desde el mismo punto de vista y por tanto no constituyan una fuerza homogénea (el subrayado es nuestro).

Fuente: Wikipedia