31 de diciembre de 2010

Bailemos.

¿Se acuerdan de Cristina el día de los festejos del Bicentenario? Bailaba felíz, maravillada, tenía esa mirada de niña en el rostro que tan bien le queda. El pueblo festejando en las calles y la mayoría de los presidentes de los países hermanos de Nuestra América acompañando. Fue pintar la Historia de los colores que más nos gustan, invitar a poblar la Casa Rosada a los patriotas- nuestros patriotas- del Bicentenario. Un baldazo de agua fría en la cara a las señoras bien que organizaron aquel Centenario. Sin dudas, otro hecho maldito del Peronismo que recordará la historia.

Pasó tanto desde entonces, y casi nada. Un día nos levantamos con la noticia más triste de todas: se nos fue Néstor. Desde esa mañana gris, estamos definitivamente más solos.
Al mismo tiempo, desde ese día se sintió más fuerte que nunca el apoyo a este Proyecto. Alzamos las voces, salimos a la calle y nos abrazamos más que nunca antes, abrazándola a ella para que no se sienta tan sola.

Aparecieron los oportunistas de siempre, pero esencialmente significó un despertar para muchos argentinos y argentinas que sintieron en el alma que había algo que defender. La Plaza se llenó de jóvenes, estuvimos Presentes, con toda nuestra fuerza. Para agradecerle a él por regalarnos la bendita posibilidad de creer.

Pasó tanto desde entonces, y casi nada. Desde esa mañana, estamos definitivamente más viejos, a veces la vida nos hace vivir años en instantes.

El país sigue su marcha, nuestra Presidenta nos da cada día lecciones de fortaleza y compromiso, acallando una vez más los fatalistas de siempre.

Pero pasó tanto…por eso quiero hacerles un pedido: Este fin de año bailemos como nunca, dejemos de lado por unas cuantas horas la racionalidad, prendámosle fuego al miedo, besemos, riamos.

La lucha continua, nuestra lucha está más viva y más fuerte que nunca. La Argentina nos necesita con el corazón entero. Y el corazón, para seguir latiendo y luchando a pesar de las heridas, necesita bailar. Ninguna revolución prospera sino se hace desde el amor y la alegría.

La última noche del año que se va y la primera del que empieza, simplemente bailemos. Bailemos para que el 2011 nos sorprenda más juntos y volvamos a ser jóvenes y felices otra vez. Bailemos como si nada más importara en este mundo. Bajemos la guardia y dejémosnos conquistar por la felicidad, como Cristina en los festejos del Bicentenario.